Home / Noti Guías / Haroldo Conti…Haroldo Tigre
2

Haroldo Conti…Haroldo Tigre

“Trabajó con el viejo casi hasta la primavera. Hacía nueve años que el viejo vivía en el Anguilas y siete que procuraba vivir del junco. En el 48 bajó desde el Romero, donde, hasta entonces, desde el 34, se dedicaba a la manzana. En el 47 zozobró la Elbita, una chata frutera de seis toneladas, y se ahogó el único hijo que había quedado con ellos. De manera que en el 48, ya demasiado viejo, bajó al Anguilas con el bote de la Elbita. Hizo dos viajes. Uno con las cosas y otro con la vieja y Urbano, el perro, y dos o tres gallinitas…..” Sudeste, Haroldo Conti.

Esta historia tan real, forma parte de las historias de un Tigre Isleño, forma parte de  un Conti Isleño, quién la volcó a una de sus obras mayores: SUDESTE (1962) y que lo hizo merecedor del Premio de Fabril Editora.

Pero comencemos por el principio, como debe ser…

Haroldo Pedro Conti, nació en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, un 25 de mayo de 1925. Como dicen en un archivo que leí, “En la vida fue de todo un poco o de todo bastante: seminarista, aviador comercial, guionista de films publicitario y de largometrajes, vendedor callejero de libros, militante, vagabundo, profesor en escuelas secundarias….” (www.comisionporlamemoria.org). Su vida fue una expresión de Libertad, recorrió los caminos que lo llevaron a disfrutar y a reencontrarse con su esencia en la naturaleza  misma. Volviendo una y otra vez a buscar refugio en ella… en Chacabuco, su origen, en el Delta, su inspiración, en Cabo Polonio y tantos lugares más.

Y hablamos del Delta, en realidad, de Tigre…. ya que eligió este lugar y no otro del Delta, tal vez por proximidad a la Ciudad, tal vez por no conocer mucho más (no creo…). No creo!, hoy fui al Museo Haroldo Conti y puedo entender porque eligió este lugar. Tomé la lancha en el Río Tigre, lleno de embarcaciones que parecía la 9 de julio en horario pico. Cruzamos el Río Luján, como cruzar otra avenida importante de Capital Federal. Y nos adentramos por el arroyo Fulminante, donde los que practican remo lo toman como atajo para llegar lo antes posible a la pasividad del Delta. Realmente, en un tramo de 50 metros todo mi entorno se convirtió en un túnel natural que me transportó a otra dimensión, una dimensión en que el río habla con los árboles, con los pájaros y con nosotros también, al menos lo intenta, pero sólo algunos lo pueden escuchar.

Con este marco, llegué al Museo, donde se asoma un cartel de la Municipalidad anunciándolo, bien logrado ya que no tapa lo principal que es la casa y la naturaleza. Luego se asoman los árboles, como viendo quien baja al muelle, y me traslado como sobrevolando la zona baja por el deck que me lleva hasta el frente de la casa. Donde puedo apreciar las dos plantas, la de abajo, la cocina, donde Haroldo se encerraba a escribir y la planta alta, donde descansaba, pensaba y disfrutaba de su estadía junto con su familia.

La encargada del Museo, María del Carmen, vecina de Haroldo, amiga de sus hijos, tiene infinidad de historias compartidas con la familia Conti, es muy enriquecedor hablar con ella. Por que en realidad yo vine a buscar eso, el Haroldo Tigre, cómo vivía, que le apasionaba de este lugar, cómo lo disfrutaba, cómo a través de estas vivencias emergían las obras literarias, los personajes….

La literatura de Haroldo Conti la puedo encontrar en cualquier librería, la biografía la puedo sacar de internet, pero hoy él no está para contarme cómo llegaba a relatar, a describir, a sentir lo que puedo leer en sus obras… ahora entiendo, en este lugar, mirando el Arroyo, puedo creer que la naturaleza le hablara y le contara las historias del río, del hombre trabajador de río, historia de la naturaleza….en este lugar él había aprendido a escuchar.

Karina Medero

[nggallery id=6]

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published.